Bulin toca un stradivarius

Si misteriosos son los caminos del Señor, mucho más aún lo es el humor de la gente.  Descubrir los mecanismos que se activan en el cerebro de los humanos para determinar la manera azarosa en que van y vienen sus simpatías y antipatías es una asignatura pendiente de nuestra especie.

El ser humano que aclama a Juan Luis Guerra y su Kitipun, a menudo es el mismo que semanas después, si no días, lleva sus sentidos al borde del paroxismo bailando, vociferando incluso, “E’to no se sabe donde vayas a paral” del artista urbano conocido como Bulin 47.  

La naturaleza enigmática del gusto se manifiesta en todas las actividades que realizan los humanos, la política entre ellas.  Hace meses acudimos a las urnas con la sensación de que la República Dominicana vivía sus peores tiempos, gobernada por gente que, luego de arruinarnos, nos llevaba a pasos agigantados hacia el infierno.

El designio de cambio se cumplió en julio, pero 50 días después de que las nuevas autoridades asumieron, el mentado cambio parece limitarse a deshacer todo lo bueno del pasado gobierno y a repetir, con más cachet claro está, todo aquello que hace unas pocas semanas condenaban como crimen de lesa patria.

Desde el sábado se ve cuando el domingo va a ser bueno, dice la sabiduría popular, y el gobierno de Luis Abinader emite señales preocupantes para el futuro de los dominicanos: cesión de sectores estratégicos (electricidad, transporte, educación) a grupos de poder económico, subordinación de la política exterior al interés estadounidense y contribución con el objetivo de grupos de la llamada sociedad civil de desarticular el sistema de partidos, parecen ser los pilares sobre los cuales descansan todas las acciones del gobernante.

Eso para no entrar en el manido tema de familias enteras colocadas en puestos de importancia dentro del gobierno, la improvisación que se advierte en cada área y ante cada tema o el intento de colarnos una reforma tributaria o el endeudamiento envuelto en una sobre estimación de los ingresos para el Presupuesto del 2021.

El gobierno se nota sin plan y, peor aun, los gobernantes parecen no saber exactamente qué deben hacer.  El desconocimiento de cómo funciona el Estado se advierte en cada tuit que publican el Presidente y sus funcionarios.  

La popularidad es misteriosa, ya lo decía al inicio de estas líneas, si inspirado en ella Bulin 47 decidiera comprar un Stradivarius para tocar una pieza, de seguro muchos aplaudirán a rabiar, pero el desencanto no tardaría en llegar porque hacer dembow requiere mucho menos habilidades que tocar una Sonata y entonces cuando los aplausos muten en abucheos, como en una fuga de Bach, #SeVan cual bumerán vuelve a ser tendencia.

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