EL PERSONAJE DEL AÑO.

Cada diciembre, la revista Time lleva a cabo un ejercicio fascinante: elegir a la Persona del Año. Esta elección trasciende el mero reconocimiento individual, pues busca capturar la esencia de un tiempo, identificar a la figura o grupo que ha influido decisivamente en los eventos del mundo. El 2024 no es la excepción, y en un año marcado por conflictos, avances tecnológicos y retornos inesperados, la lista de candidatos es, como siempre, un reflejo de nuestras contradicciones y anhelos.

Los Criterios de Selección

Para realizar esta elección, es fundamental basarse en los criterios que guían a Time y que permiten identificar al candidato más representativo del año. A lo largo de su historia, la revista ha reconocido figuras como Franklin D. Roosevelt en 1932 por liderar a Estados Unidos en medio de la Gran Depresión, Adolf Hitler en 1938 como un reflejo del impacto ominoso de su liderazgo en Europa, y Greta Thunberg en 2019 como símbolo del activismo climático juvenil. Estos ejemplos destacan que la selección no implica un juicio moral, sino un reconocimiento al alcance y magnitud de su influencia. En este contexto, revisemos los candidatos del 2024.

  1. Impacto Global: La magnitud con la que su acción o presencia influyó en la política, economía, sociedad o cultura.
  2. Cobertura Mediática: La relevancia que tuvo en los titulares y la opinión pública a lo largo del año.
  3. Polarización: La capacidad de generar tanto admiración como críticas, un reflejo de cómo divide y unifica a la vez.
  4. Relevancia en 2024: Su conexión específica con los eventos más destacados del año.

Con estos criterios en mente, revisemos a los candidatos más prominentes.

Los Contendientes: Un Mundo en Movimiento

Sam Altman: La mente tras la revolución de la IA

En 2024, la inteligencia artificial (IA) consolidó su lugar como una fuerza transformadora. Desde la automatización de industrias hasta los dilemas éticos que plantea, la IA redefine cómo vivimos y trabajamos. Sam Altman, CEO de OpenAI, está en el epicentro de esta revolución. Su liderazgo no solo aceleró desarrollos tecnológicos, sino que también generó debates sobre el futuro del empleo y la privacidad. Es, sin duda, una figura disruptiva, aunque su impacto podría considerarse demasiado específico comparado con la influencia transversal de otros nominados.

Taylor Swift: La economía de la cultura

En un año donde las crisis parecían dominar las portadas, Taylor Swift recordó al mundo el poder de la cultura. Su Eras Tour no fue solo un fenómeno musical; impulsó economías locales, generando ingresos de aproximadamente 5 mil millones de dólares a nivel mundial, transformó estadísticas turísticas al aumentar la ocupación hotelera en un 40 % en las ciudades que visitó, y unió a generaciones en una experiencia compartida que reunió a más de 3 millones de espectadores en vivo. En tiempos de polarización, Swift logró algo notable: unificar a millones en torno a la música. Aunque su impacto es culturalmente significativo, carece de la profundidad política o tecnológica que caracteriza a otros nominados.

Xi Jinping: El poder tras el trono

El presidente de China sigue siendo una figura central en el tablero global. Su estrategia frente a Taiwán, su alianza con Rusia y su insistencia en redefinir el orden económico mundial consolidaron a China como un rival sistémico de Occidente. Xi encarna el ascenso de un modelo autoritario que desafía los valores democráticos tradicionales. En 2024, su gobierno implementó una serie de acciones concretas que reconfiguraron el panorama internacional: desde maniobras militares en el estrecho de Taiwán que tensaron las relaciones con Occidente, hasta la firma de acuerdos energéticos con Rusia que consolidaron una alianza estratégica contraria a los intereses de la OTAN. Además, la continua represión de las libertades civiles en Hong Kong y la vigilancia masiva mediante tecnología de IA exacerbaron las preocupaciones globales sobre derechos humanos, posicionando a China como un desafío sistémico para el orden democrático mundial. Su impacto es innegable, pero su figura polariza de manera distinta: mientras unos ven en él un visionario, otros lo consideran una amenaza para la libertad global.

El Retorno de un Coloso: Donald Trump

Y luego está Donald Trump. Si 2024 pasará a la historia como el año de los retornos improbables, su figura será central. Contra todo pronóstico, el expresidente logró una victoria histórica al recuperar la Casa Blanca tras su derrota en 2020. Este triunfo no solo es un hito en la historia política de Estados Unidos, sino también un testimonio del poder de sus ideas.

Trump no es un líder convencional. Su estilo combativo, su dominio de los medios y su capacidad para movilizar a millones lo convierten en una figura polarizadora. Pero independientemente de cómo se le perciba, su regreso marca un cambio sísmico en la política global. Su influencia trasciende las fronteras estadounidenses: impacta relaciones internacionales al influir en las decisiones de la OTAN respecto a su presencia militar, afecta mercados financieros con políticas que reavivan la dinámica bursátil y redefine el discurso político global al consolidar una narrativa disruptiva que resuena en diversos movimientos internacionales.

La Decisión Final

Tras evaluar a los candidatos en función de su impacto global, cobertura mediática, polarización y relevancia en 2024, los resultados son claros:

NombreImpacto GlobalCobertura MediáticaPolarizaciónRelevancia en 2024Total
Donald Trump555520
Sam Altman445518
Xi Jinping545418
Taylor Swift453416

Reflexión Final

La selección de Donald Trump como Persona del Año no es solo un reconocimiento a su influencia, sino también una declaración sobre el estado del mundo. Su regreso a la Casa Blanca plantea implicaciones futuras profundas: podría impulsar una agenda que revitalice la economía estadounidense, fortalezca alianzas estratégicas y reactive un nacionalismo económico que muchos consideran necesario. Esta elección no solo refleja el presente, sino que define el curso de debates políticos y sociales en los próximos años. Su regreso a la Casa Blanca encapsula el espíritu del 2024: un año definido por el dominio de narrativas disruptivas. Trump no solo representa el 2024; lo define. Esta decisión, aunque controvertida, refleja el pulso de una época marcada por el impacto innegable de figuras que transforman el rumbo de la historia.

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