Humano. Ciudadano. Dominicano. Politico.
Carlos pimentel: Una peligrosa estratagema.
Abinader haría bien en recordar que los pueblos no perdonan la manipulación, y cuando la confianza se quiebra, no hay estratagema que valga.
Humano. Ciudadano. Dominicano. Politico.
Abinader haría bien en recordar que los pueblos no perdonan la manipulación, y cuando la confianza se quiebra, no hay estratagema que valga.
El día que la República Dominicana despierte del espejismo, Abinader será recordado no como el hombre que cambió el país, sino como el que lo engañó.
¿Podemos permitirnos dejar morir una industria cultural sin darle la oportunidad de reinventarse?
El liderazgo es una virtud y una carga que exige sacrificios, inteligencia práctica y un fino sentido del momento histórico.
Sin un plan coherente para promover la competitividad y liberar el potencial del sector privado, el país sigue atrapado en un ciclo de aumento de impuestos y estancamiento económico.
Abinader recurre a tácticas de distracción, como el apresamiento tardío de Hugo Beras, o las deportaciones artificiales de haitianos. Estas medidas generan un espectáculo mediático que desvía la atención del verdadero problema.
Quien traiciona no lo hace de frente, no sostiene su mirada con la del otro; prefiere actuar desde las sombras, en el silencio furtivo de la deslealtad.
En las últimas décadas, hemos gozado de estabilidad macroeconómica pero nuestra interdependencia de la economía estadounidense nos obliga a repensar el modelo monetario si queremos aprovecharla al máximo.
La pregunta ya no es si la oposición puede recuperarse, sino si está dispuesta a hacerlo. Solo aprendiendo de este fracaso podrá comenzar a construir el camino hacia una verdadera renovación.