VIVIRÉ ENTRE ROBOTS.
Acaricio un sueño muy personal: vivir mi vejez acompañado por robots que me permitan dedicarme a lo que disfruto más —leer, escribir, viajar y reflexionar— sin la injerencia del bullicio humano.
Acaricio un sueño muy personal: vivir mi vejez acompañado por robots que me permitan dedicarme a lo que disfruto más —leer, escribir, viajar y reflexionar— sin la injerencia del bullicio humano.
Imaginemos que el misterio de la existencia pudiera comprenderse a través de un lenguaje preciso y universal como el de las matemáticas. Esto nos lleva a una pregunta intrigante: ¿y si Dios fuera, en esencia, un matemático?